Cinco razones para planificar menos la vida
El ser humano tiene el deseo de controlarlo todo ante su necesidad emocional de pisar sobre terreno seguro. Sin embargo, teoría y práctica no siempre se dan la mano en ese arte tan sencillo y tan complicado al mismo tiempo de vivir en plenitud. Existen cinco razones por las que es mejor planificar menos por una cuestión de salud emocional.

La vida rompe tus planes

Por mucho que te empeñes en programar al milímetro tu plan de vida lo cierto es que corres el riesgo de que la propia vida te marque un rumbo diferente. Conviene vivir el día a día e interpretar las señales del camino conforme se van presentando.

Vivir ahora

Cuando planificas la vida con tanto detalle puedes caer en unos de los errores más humanos que existen: vivir en el mañana y no en el ahora, hacer hipótesis a partir de una situación presente. Pero ya se sabe que las hipótesis en muchos casos, no se pueden verificar en la realidad.

Preocupación

Planificar la vida con tanta precisión supone cargar con una mochila de preocupaciones importante ya que la ansiedad siempre surge al poner el foco de atención en aquello que puede pasar. Por el contrario, la ansiedad se calma al sentir aquí y ahora.

Cinco razones para planificar menos la vida

Pérdida de energía

La pérdida de energía que surge al poner la mente en un tema tan incierto como el futuro produce cansancio y falta de concentración. Invierte tu energía creativa en algo que sea mucho más productivo, útil y beneficioso para ti.

Déjate sorprender

Déjate sorprender por la vida y vive con la ilusión de ese niño que está en tu interior y puede aprender algo nuevo cada día. Jugar a ser un adivino del mañana solo puede llevarte a la frustración de comprobar que no tienes el poder de predecir qué puede pasar.