Cinco virtudes para ser feliz
La felicidad también surge a partir de las virtudes personales que se convierten en un tesoro valioso en la gestión emocional de los conflictos cotidianos. Las virtudes adquieren su verdadero valor en la práctica cuando se entrenan. ¿Qué cinco virtudes son un tesoro?

La paciencia

La paciencia que es contraria a la corriente de la prisa en la sociedad actual es una de las principales herramientas de fortaleza y de paz interior. Esa paciencia que te recuerda que lo importante no es el tiempo que tardas en llegar a una meta sino avanzar a tu ritmo y caminar despacio.

Sentido del humor

El sentido del humor muestra la virtud de aquella persona que tiene la capacidad incluso de reírse de sí misma y de relativizar las dificultades del día a día a través del efecto terapéutico de una sonrisa. La risa es efectiva porque permite desdramatizar.

Amabilidad

La amabilidad hacia ti mismo es clave para potenciar el bienestar interno. Pero además, el tipo de relación que estableces contigo mismo también puede representar el esquema que sigue la relación que estableces con los demás. La amabilidad es una forma de amor que hace que la vida propia y la de los demás sea más bonita.

Cinco virtudes para ser feliz

Adaptación al cambio

En ocasiones, los cambios pueden parecer poco apreciables, sin embargo, cada día está marcado por nuevos cambios que se afrontan mejor a partir de la aceptación que surge de la flexibilidad emocional y la adaptación al cambio. Para potenciar esta adaptación al cambio es muy importante integrar nuevas rutinas con las que salir de la monotonía.

Honestidad

La honestidad muestra la sinceridad que una persona tiene consigo misma y con los demás. Esta sinceridad permite establecer lazos personales marcados por la verdad. Las virtudes personales tienen su base en la realización del bien y en la coherencia con la verdad de la naturaleza humana que se perfecciona a través de los actos virtuosos.