La clave del cambio está en tu mente
El mundo solo cambia cuando eres tú quien cambia de posición, es decir, cuando tu mente tiene otra perspectiva distinta para mirar una misma realidad. El cambio no sólo puede ser un factor externo como bien muestra el paso del tiempo que deja su huella visible en la piel y en las cosas.

En realidad, el cambio también es un factor interno puesto que como bien muestra la experiencia, las personas evolucionan de forma que pueden dar un sentido totalmente distinto a un mismo hecho. Es como utilizar gafas diferentes para mirar un mismo horizonte.

Tener una actitud optimista

Uno de los cambios más importantes que puede experimentar una persona es el de tener una actitud optimista para analizar la propia vida en clave agradable y evitar el dramatismo tan propio del pensamiento negativo. Cultivar el optimismo supone tener una actitud consciente en la búsqueda de la felicidad, al entender que la alegría también se cultiva y se trabaja como si fuese una pieza de plastilina a la que hay que darle forma y moldear.

El mundo solo cambia su color cuando tú te quitas el escudo del pesimismo y empiezas a educar tu mente para pensar de otra forma. Evita ponerte siempre en lo peor, da tiempo al tiempo, confía en la bondad de las personas y toma la vida como un regalo.

La clave del cambio está en tu mente

La riqueza de los colores

La vida no es de color blanco o negro sino que la realidad está llena de tonalidades distintas y de matices que muestran la riqueza de lo humano. Aprende a apreciar esos pequeños matices para no quedarte con generalidades, ni con conceptos absolutos porque en la vida, siempre existen gratas excepciones a la norma. El cambio es una decisión personal que está en tu mano tomar.