Claves para calmar la ira
La ira es un sentimiento muy natural en el ser humano, es decir, la ira no puede considerarse un sentimiento moralmente malo en sí mismo. Lo que sí puede ser malo o injusto es aquello que una persona hace como consecuencia de un ataque de ira. La ira es un sentimiento que es la suma de dos ingredientes, por un lado, la tristeza y, por otro, el deseo de venganza. El deseo de venganza surge en la ira como bien han explicado filósofos como Tomás de Aquino ante la herida que surge al padecer un dolor que se considera injusto.

Para calmar la ira siempre es necesario hacer uso de la razón. Es decir, poner en práctica la capacidad racional con el objetivo de calmar el sentimiento. De hecho, en el momento es que una persona es presa de un ataque de ira no puede ver las cosas tal y como son, es decir, pierde toda objetividad que sólo es posilble en la calma.

Puedes sentir ira en una discusión de pareja, en el distanciamiento con un amigo o dentro de un conflicto laboral. A veces, incluso, puedes llegar a sentir ira hacia ti mismo cuando no te perdonas determinado suceso del ayer. Es decir, en este caso, la ira aumenta al igual que la sensación de culpabilidad. Para resolver la ira en un conflicto de dos personas siempre debes tener en cuenta que es mejor esperar a que pase un tiempo para que se calme el sentimiento y esperar para poder hablar nuevamente con esa persona sobre la situación, sobre qué es aquello que te ha molestado y sobre cómo te gustaría resolverlo y afrontarlo en el futuro.

Para desahogarte de forma inicial tras una situación que te ha producido rabia o angustia es mejor que hables con un amigo que sea ajeno al conflicto y que pueda escucharte ya que eso es lo que necesitas en ese momento. La ira es un sentimiento de una gran fuerza interior en su fase inicial pero se calma con el tiempo.