Cómo aceptar las críticas personales
Cada persona entiende las críticas de una forma diferente, la interpretación personal es algo de cada uno que puede variar según la propia experiencia. Es por eso que una recepción satisfactoria de las críticas dependerá de tu capacidad de mirar hacia tu interior y poder realizar tu propia autocrítica sin que las palabras de los demás te puedan sentar mal. A continuación te damos unos consejos para aceptar las críticas saludablemente.

Escucha atentamente todos los comentarios, algunos te pueden servir para crecer profesional o personalmente. Recibir adecuadamente una crítica es una oportunidad para aprender a mejorar. Escúchala con la mente abierta y toma nota de lo que consideres que te puede aportar. De este modo, podrás realizar un análisis interno de la forma en la que actúas. Si además prestas atención demostrará que te interesa lo que dice tu interlocutor, de modo que se podrá generar una conversación o intercambio de ideas, siempre manteniendo las formas y siendo respetuosos.

Date tiempo para responder, no lo hagas sin pensar y diciendo lo primero que se te pase por la cabeza. Es posible que si la crítica no sea buena, tu contestación esté cargada de enojo, lo que sería muy negativo. Por ello, si te enfadas con quien te critica, respira profundamente y relajarte antes de contestar. Simplemente con decir “necesito tiempo para pensar en tus recientes palabras” será suficiente para no encender el fuego de la discusión.

Concéntrate en tu tono de voz, ya que es muy importante, por mucho que quieras disimular tu disconformidad te delatará. Responde cuando tu voz pueda adoptar un tono neutral o indiferente, lo que posibilitará que la conversación pueda llegar a resultados positivos. Es importante no atacar a los demás, es mejor ser honesto, aceptar y no sentirte la víctima.

Reconoce y sitúa tus propios límites. Cuando la crítica en vez de ser constructiva es destructiva y la percibes expresada de forma agresiva, no tienes por qué recibirla. En esos casos haz oídos sordos. Evita todo tipo de justificación, tampoco brindes demasiadas explicaciones. Sólo conseguirás demostrar tus inseguridades y no podrás entablar un intercambio de aprendizaje. Pide perdón o disculpas si realmente consideras que tu actitud no ha sido la más acertada.