Cómo actuar ante la indiferencia
La indiferencia duele porque la comunicación es una de las necesidades más importantes del ser humano. Cuando comunicas un mensaje determinado a un amigo, esperas una respuesta. Sin embargo, si ese amigo actúa con indiferencia ante ese mensaje, tu frustración puede ser mayor que si hubiese rechazado una iniciativa concreta. La indiferencia muestra distancia y una aparente ausencia de interés.

Sin embargo, pese a que la indiferencia ajena pueda ser tan incómoda, es muy importante comprender que cuando vives esta situación en alguna de tus relaciones, debes de respetar, aunque te duela, la postura que ha tomado el otro. En cambio, en ocasiones suele pasar lo contrario.

Qué hacer en este tipo de situaciones

Ante el alejamiento del otro aumenta la insistencia propia y se produce una comunicación invasiva que lejos de hacer reaccionar a la otra persona del modo en que uno espera, se aleja todavía más.

Si cuando has notado algún tipo de indiferencia por parte de un familiar o amigo y has puesto de tu parte por expresarle tu interés en saber qué ocurre, sin embargo, responde con indiferencia y no te da ningún tipo de respuesta, debes quedarte tranquilo contigo mismo, sabiendo que no puedes hacer más que lo que has hecho.

Lo que sí puedes hacer es mantener una actitud de apertura para que, si en otro momento, esa persona decide volver a buscarte, puedas retomar el tema pendiente. En ocasiones, las personas tienen etapas y momentos. Una persona puede cerrarse en un momento concreto y darte una explicación de lo ocurrido tiempo después.

Cómo actuar ante la indiferencia

Buscar la figura de un mediador

En una relación próxima y de mucha confianza, cuando se produce la indiferencia, es posible buscar la figura de un mediador común. En este caso, es muy importante elegir a la persona indicada. Alguien próximo a ambos que sea una persona empática, conciliadora, cercana y discreta.