Cómo afrontar el síndrome de Peter Pan
El psicólogo Dan Kiley fue quien describió este síndrome que debe su nombre a un personaje Disney. El síndrome de Peter Pan analiza el comportamiento de quien se define por huir de las responsabilidades a pesar de la edad. Son personas que no actúan con una madurez que esté en sintonía con su edad. Otro rasgo típico de quien sufre este síndrome es la actitud infantil ante la vida. Por ello, al comportarse como niños, son personas que salen corriendo ante ciertas dificultades y problemas. Viven como si la vida fuese un juego divertido. ¿Cómo afrontar el síndrome de Peter Pan?

El cambio depende de ti

Todo cambio importante a nivel personal depende de uno mismo. Sin embargo, quien sufre el síndrome de Peter Pan está acostumbrado a delegar responsabilidades propias en terceras personas que han asumido el rol de cuidadoras. El primer paso es tomar decisiones concretas de cambio para vivir mejor.

Cambio de roles

Una persona que está acostumbrada a delegar puede comprometerse con iniciativas positivas en relación con la ayuda a los demás porque es una buena escuela de aprendizaje. Por ejemplo, participar en un actividad de voluntariado o ayudar a un amigo que sufre un momento de dificultad son buenas medidas para superar el síndrome de Peter Pan.

En caso de vivir en casa de los padres después de los treinta años, una medida práctica para asumir responsabilidades propias es la de alquilar un piso aunque sea compartido porque de hecho, la convivencia con otras personas también es una buena oportunidad para aprender a negociar y ceder.

Cómo afrontar el síndrome de Peter Pan

Afronta los problemas

Afronta los problemas en lugar de huir de ellos. Existen enseñanzas que solo se adquieren a través de la práctica y tienes que darte la oportunidad de superar situaciones de adulto de una forma asertiva.