Cómo afrontar la indiferencia ajena
Existen muchas formas de sentir de cerca la indiferencia. Por una parte, en el plano laboral, es posible sentirse insignificante para los demás en la rutina diaria de la oficina. En ese caso, lo importante es que aprendas a valorar tu propio esfuerzo sin quedar a la espera del reconocimiento ajeno. Hazte la vida agradable a ti mismo para no vivir al compás del estrés y la ansiedad.

Felicítate por tus logros e intenta alimentar la motivación cada día. Por otra parte, en el plano del amor, la indiferencia es muy dolorosa, causa sufrimiento y heridas. Sin embargo, lo importante es que descubras que tienes la capacidad de superar ese dolor y que una vez que lo hagas, te darás cuenta de que tal vez, has dado importancia a una persona que no la merece. En esencia, nadie que actúa con gran indiferencia hacia ti merece tanto respeto. Dedica tu tiempo y tu espacio a personas que te aprecian, desean estar contigo, comparten su mundo en tu compañía…

Para poner fin al sentimiento del amor es importante marcar distancia con esa persona, deja de verle, e incluso, no hables de ella con nadie… Si quedas con tus amigos y sólo tienes un tema de conversación, estás ayudando a que la emoción crezca. Céntrate en otras metas, realiza tus aficiones, ten inquietudes… Responde con indiferencia a aquel que te trata de una forma indiferente.

La indiferencia también se puede vivir en el plano de la amistad. Es decir, a lo mejor tienes un amigo, que no te presta tanta atención como te gustaría. En ese caso, puedes hablar con él para decirle que le echas de menos. Para finalizar, la indiferencia también puede darse en el seno de la familia. En este caso, la comunicación te ayudará a saber qué está pasando. La indiferencia existe, pero por suerte, el dolor se supera.