Cómo afrontar los aspectos negativos de la vida
En la vida no todo es bonito y agradable, sin embargo, la madurez emocional implica entender que aunque uno no elige todos los detalles de su rutina diaria, sin embargo, es bueno adoptar el compromiso de ser capaz de hacer cosas que no te agradan al cien por cien. Por ejemplo, una persona no elige a sus compañeros de trabajo, por tanto, es un error idealizar la situación de creer que es una necesidad llevarte bien con todos los compañeros. Lo normal es que haya diferencias y haya gente con la que te llevas mejor y otras personas con las que te llevas peor. ¿Cómo afrontar todo lo que no te gusta, pero en cambio, tienes que hacer?

Precisamente, profundizando un poco más en la razón por la que tienes que hacer ese esfuerzo ya que una vez que encuentras un sentido a tu acción entonces, tienes un motor de motivación. En cambio, si se trata de algo que no te gusta hacer, pero que tampoco, tienes la obligación de llevar a cabo porque tu vida sería exactamente igual sin ese objetivo, entonces, puedes prescindir perfectamente de hacer algo que te aporta solo malestar.

¿Cómo afrontar los aspectos negativos de la vida? Compensando dicha negatividad con el bienestar que te reporta todo lo que te hace sentir afortunado por estar vivo. Las cosas buenas actúan como un bastón y un colchón emocional en donde poder descansar y reponer fuerzas ante los malos momentos. Por ejemplo, una persona que hace un trabajo muy duro cada día y que es contrario a su vocación, puede encontrar una motivación en el hecho de saber que gracias a ese trabajo puede sacar a su familia adelante y ofrecer un futuro a sus hijos. En ocasiones, se trata de humanizar el sufrimiento, darle un valor espiritual a esas acciones que suponen un esfuerzo añadido.