Cómo afrontar un diagnóstico de cáncer
Cuando el médico nos dice que padecemos cáncer muchas emociones se agolpan dentro de nosotros. El miedo, la angustia y la inquietud hacen su aparición. También podemos sentir rabia, porque percibimos como una injusticia el hecho de sufrir la enfermedad e incluso hay personas que se sienten culpables, y piensan que el haber contraído la enfermedad es responsabilidad suya, que si hubieran hecho o dejado de hacer determinadas cosas no estarían enfermos. Los sentimientos que aparecen son tan variados como las personas.

Lo primero que debemos hacer es aceptar que todas estas emociones son normales y no intentar reprimirlas.

Sin embargo, el hecho de aceptar estos sentimientos no significa que nos podamos dejar llevar por la tristeza y el abatimiento. No debes olvidar que, dependiendo de cómo te enfrentes a la enfermedad, tu calidad de vida y tu estado de ánimo pueden mejorar en gran medida.

Lo mejor es expresar lo que sientes. Sentir miedo o angustia no son signos de debilidad. Tanto la enfermedad como los tratamientos que conllevan van a hacer que te enfrentes a muchas situaciones difíciles, por lo que simplemente déjate sentir lo que sientes. Poco a poco estos sentimientos irán desapareciendo o se harán menos fuertes, lo que te permitirá poder controlarlos.

Es importante que cuentes como te sientes a alguien en el que confíes y con quien te sientas cómodo. Puede ser tu pareja, un amigo o amiga o alguien que ha pasado por la misma situación que tú. Hablar de tus sentimientos te ayudará a identificarlos y manejarlos. Es un error intentar superar la situación uno solo, con la idea de que de ese modo no preocupará a su pareja, a sus hijos o a su familia. Además, compartiendo con los demás tus sentimientos, ellos sabrán cómo te sientes y podrán ayudarte mejor que si no lo supieran.