Cómo alimentar la ilusión
La ilusión ante algo surge como una chispa inicial que se enciende con fuerza y parece llenarlo todo con su luz. Sin embargo, esa mecha no se mantiene viva por sí misma durante mucho tiempo sino que hay que hacer un esfuerzo consciente por acompañar la ilusión de los ingredientes adecuados en la receta de la felicidad. ¿Cómo mantener viva esa emoción por algo?

Conecta con tu meta

Cuando conectamos con una meta que nos ilusiona, entonces, nos sentimos vivos. En cambio, cuando nos centramos en todos los obstáculos que podemos encontrar en el camino, corremos el riesgo de desmotivarnos antes de tiempo. En cambio, cuando en los momentos de dificultad retomamos la perspectiva de la meta, volvemos a vibrar ante un objetivo estimulante.

La meta es el punto de llegada, la dirección que marca el rumbo exacto en el camino de una ilusión personal que para ser firme y echar raíces en tu corazón tiene que tener una razón de ser y un propósito importante.

Comparte tu ilusión

Al igual que una tristeza se mitiga al compartir el malestar con una persona querida, del mismo modo, una ilusión aumenta en intensidad cuando la ponemos en común con alguien que nos acompaña de verdad. No compartas tus ilusiones con personas negativas o pesimistas. Habla de aquello que te motiva de verdad con alguien que quien se alegra con tus alegrías.

Cómo alimentar la ilusión

La ilusión madura con el tiempo

Cuando una ilusión es importante y no un mero capricho, entonces, también madura y evoluciona con el tiempo. De hecho, el tiempo de espera también alimenta el deseo, así sucede, por ejemplo, en el amor.

Da rienda suelta a tu niño interior

Da rienda suelta a tu niño interior porque tu yo interno se emociona con una inocencia natural ante los pequeños detalles de la vida. Esos detalles que son los más importantes.