Cómo aliviar el dolor y el sufrimiento
El dolor y el sufrimiento es una experiencia íntima y subjetiva: aquello que puede producir un gran dolor a una persona puede no ser tan doloroso para otra. Dolor y sufrimiento están vinculados, sin embargo, no son sinónimos. El sufrimiento se prolonga a partir de la actitud que la persona adopta frente a su propio dolor. ¿Cómo aliviar el dolor emocional para seguir adelante?

Analizar la causa

El primer paso para identificar un posible remedio frente a un dolor anímico es concretar la causa. En ocasiones, puede que no sea únicamente una la causa de un sufrimiento sino que sean varios los factores que están alterando la tranquilidad de ánimo. Poner nombre a estas causas, ayuda a ganar un mayor nivel de autoconocimiento.

Los pensamientos vinculados al sentimiento

Los pensamientos y los sentimientos están relacionados a modo de causa y efecto, de tal modo que son los pensamientos los que influyen en la forma de sentir. Para mejorar el estado de ánimo es positivo reflexionar sobre qué pensamientos asociados a dicha causa de sufrimiento están interfiriendo en la tranquilidad. El pequeño gesto de modificar un pensamiento puede ayudar a ganar esperanza.

Por ejemplo, ante la sensación de derrota por no haber alcanzado un objetivo importante la persona puede decirse: “Todavía no lo he logrado”. Este todavía aporta un espacio para la esperanza. Este todavía es más constructivo que términos de carácter absoluto que pueden interferir de una forma negativa en el diálogo emocional. Conceptos del tipo: siempre, todo, nunca o nada.

Cómo aliviar el dolor y el sufrimiento

Sentir el dolor para poder superarlo

Nadie supera un dolor si no es afrontándolo y viviéndolo cuando existe una causa objetiva de malestar. Existen situaciones vitales que tocan de lleno el núcleo personal. La muerte de un ser querido, la enfermedad o la soledad son un ejemplo de vivencias que producen un desgarro anímico. A veces, la vida duele. Y no hay tiritas que logren tapar completamente ese dolor.