Cómo aprender de tus emociones
No solo aprendemos a partir de la experiencia práctica de las vivencias. La mayoría de las vivencias conectan con emociones y sentimientos que nos ofrecen una información muy valiosa de nosotros mismos. Para potenciar este autoconocimiento es muy importante mantener una actitud de apertura no solo hacia la alegría sino también, hacia la tristeza.

Abraza a tu yo interno

Algunas emociones nos hacen sentir todavía más vulnerables. La tristeza y la envidia son dos de ellas. Cuida a tu niño interior y háblale desde la comprensión.

La escritura es un buen método de introspección como muestra el hábito de escribir en un diario. Sin embargo, el hábito de la lectura también te protege con la fortaleza que aportan las historias personales. Un buen libro aporta compañía gracias a esa empatía que surge entre el lector y la trama.

Cómo aprender de tus emociones

Preguntas que puedes hacerte

Cuando experimentas una emoción desagradable puedes hacerte estas preguntas: ¿Qué ha motivado que me sienta así? ¿Qué podría haber hecho de otro modo en mi reacción ante ese hecho? ¿Y qué voy a hacer a partir de ahora para aliviar la herida?

Por otra parte, las emociones y los sentimientos también pueden vivirse en grados muy distintos. Intenta canalizarlos en lugar de reprimirlos para evitar que se produzca el efecto de olla a presión. Es positivo compartir de un modo natural los sentimientos con personas de confianza, salir a caminar, escuchar música para potenciar el efecto de la musicoterapia, disfrutar del ocio cultural…

Ajusta el ritmo de la jornada a tu propio estado de ánimo si atraviesas una etapa difícil. Es difícil bajar el ritmo de trabajo, sin embargo, sí es posible reducir los compromisos durante el tiempo de ocio. Intenta encontrar más tiempo para ti en tu agenda.

Busca el equilibrio entre razón y corazón. Escucha también tus sentimientos en la toma de decisiones.