¿Cómo cambiar un deseo por otro mejor?
La esencia del ser humano, en cierto modo, es el deseo. Y es que, como explica Tomás de Aquino, una vez que un deseo ya ha sido satisfecho, entonces, surge uno nuevo y diferente en el corazón humano. Esta búsqueda representa esa tendencia hacia la felicidad que cualquier persona tiene en su interior, es decir, a través de los deseos aspiramos a llenar el corazón humano de magia, alegría, plenitud y gozo.

Pero en cambio, hay deseos que pueden volverse en tu contra a largo plazo. Así sucede, por ejemplo, cuando te pones una meta que no tiene ningún tipo de sustento ni de fundamento en la realidad. En ese caso, tarde o temprano sientes la derrota como un peso que tiene toneladas. Por ello, a veces, en el día a día, es positivo hacer una reordenación de deseos.

Tal vez, quisieras tener un coche último modelo, sin embargo, si tus recursos económicos son más modestos, puedes sentirte igual de feliz comprándote un vehículo de segunda mano. Del mismo modo, puede que te gustaría irte de vacaciones a un destino paradisíaco, pero en cambio, puedes sentirte igual de contento si adaptas tu deseo a tus circunstancias, con un fin de semana, en un destino más cercano a tu casa.

El cambio forma parte de la vida, pero de forma contradictoria, el ser humano siempre se quiere acomodar en lo conocido. Allí donde siente cierta sensación de seguridad. Cuanto más rápido te acostumbres a la novedad, más fácil te será aprender a vivir de verdad con ilusión en tu día a día, no dejando que los deseos se vuelvan metas inalcanzables sino parte de una realidad posible. Por otra parte, el mejor modo de vivir es pensar menos en las carencias para valorar de verdad aquello que ya se tiene. La fortuna, surge de conformarte con tus tesoros actuales que son muchos.