Cómo combatir la pereza
A todos nos ha pasado alguna vez que nos ha gustado y hemos disfrutado de algún momento de pereza en nuestras vidas. Es posible que incluso la pereza sea tu placer por excelencia y te guste disfrutarla… pero no cuando se convierte en un hábito (o práctica) habitual, entonces la pereza puede ser todo un problema para nuestra salud física y emocional. Por este motivo resulta muy importante saber cómo combatirla.

Con esto no quiero decir que a partir de ahora tengas que ser la persona más vigorosa del mundo de la noche a la mañana ¡ni mucho menos! Pero que al menos sepas combatir la pereza y rehuyas de ella cuando no corresponde sacarla a la luz. Porque tener momentos de pereza durante el día no nos hace mal a nadie, incluso puede ayudar a recargar las pilas para afrontar mejor el día, pero la pereza que te ayuda a descansar no es la misma pereza que te obliga a no hacer nada.

¿Qué es la pereza?

Cuando hablamos de pereza estamos haciendo referencia al deseo de estar en reposo, a no hacer nada y a resistirse al esfuerzo. La pereza es un estado de pasividad, algo que hará que las cosas se queden como están.

Como te he comentado antes, a todos (también a ti) nos gusta ser un poco perezosos de vez en cuando, sobre todo aquellos días en los que el cansancio abunda a causa de un día de trabajo intenso, los días de mucho calor o los días de mucho frío. Cuando esto sucede, cuando queremos ser perezosos bajo estas circunstancias, es algo normal que no debe preocuparnos, porque las personas también necesitamos sentir ese descanso de vez en cuando.

Cómo combatir la pereza
Pero la cosa cambia cuando la pereza se convierte en algo normal en nosotros, cuando nos pasamos la mayor parte del día sentados sin apenas movernos… en estos casos, hay que hacer algo al respecto sin dudarlo.

¿Cómo vencerla?

Una idea infalible para vencer la pereza es dividir tus trabajos o aquello que tengas que hacer en tareas más pequeñas. Muchas personas evitan directamente las tareas porque las encuentran demasiado grandes o demasiado abrumadoras, también se suelen evitar porque sentimos cansancio o porque creemos que nos hará estar ocupados demasiado tiempo.

Si decides dividir una tarea grande en otras más pequeñas estarás resolviendo el problema casi sin darte cuenta, de esta manera podrás hacer tus tareas y no te requerirá mucho esfuerzo porque te costará menos realizarlas… además esto lo puede aplicar a cualquier ámbito de tu vida.