Cómo combatir las distorsiones cognitivas negativas
Tendemos a pensar que observamos objetivamente la realidad y valoramos los hechos tal y como son. Sin embargo, no es así. Nosotros no observamos la realidad, sino que la interpretamos a través de las vivencias que hemos tenido a lo largo de nuestra vida. Si estas han sido positivas, la interpretación que haremos de la realidad será del mismo signo.

Si, por el contrario, estas experiencias han sido negativas, aparecerán las denominadas distorsiones cognitivas, es decir, esquemas de pensamiento negativo que utilizamos de forma inconsciente al interpretar lo que nos ocurre, lo que nos lleva a tener una visión de la vida negativa. Conocer las más comunes es importante para poder combatirlas:

– Perfeccionismo: Nos lleva a la autoexigencia excesiva y a no permitirnos cometer errores, intentando ganar siempre la aprobación de los demás. Esto nos lleva a no intentar nada nuevo para no fracasar, buscando la aprobación ajena. “Debería y tendría que” son expresiones habituales en nuestro vocabulario. Para combatirlo, deberemos aprender a ser tolerantes con nosotros mismos y los demás.

– Negación: Cuando nos equivocamos o nos sentimos débiles, en lugar de asumirlo como una parte de nosotros a mejorar, nos autoconvencemos de que nos da igual, aunque no es así, ahogando el sentimiento. Para evitarlo, es necesario pararte y preguntarte realmente cómo te sientes, asumiendo que puedes mejorar.

– Pensamiento todo o nada: “Nunca tendré suerte” “Todo me sale mal” De este modo, eliminamos todo lo positivo que puede haber en cualquier hecho que nos suceda. Analizar si realmente es “todo o nada” y buscar lo que rompe esta hipótesis nos ayudará.

– Personalización: Nos lleva a asumir la culpa o responsabilidad de algo sucedido, cuando no ha sido así en realidad. Esto nos lleva a sentirnos ansiosos y culpables. Analizar fríamente los hechos y determinar cuál ha sido realmente nuestro grado de responsabilidad nos ayudará a combatirlo.