Cómo comerse un elefante
Si te preguntaran si eres capaz de comerte un elefante, seguramente dirías que no, sobre todo si tenemos en cuenta el tamaño de este animal y que su peso ronda las siete toneladas. Por lo cual, si te pusieran delante un elefante y te invitaran a comértelo, ni siquiera lo intentarías, sabiendo que es imposible lograrlo.

Sin embargo, sí es posible comerse un elefante, y podemos hacerlo todos. Consiste, simplemente en trocearlo en porciones que seamos capaces de comer y tragar y, de ese modo, con tiempo y poco a poco, lograremos lo que desde un principio creíamos imposible, es decir, comernos un elefante entero.

Éste símil se utiliza en el coaching para hacer referencia a cómo actuamos ante los desafíos que se nos presentan en la vida.

Cuando pensamos en sueños u objetivos, los imaginamos en su totalidad, magníficos, grandes, imponentes y, por lo tanto, casi inalcanzables para nosotros. Por mucho que deseemos lograrlos, nos obligamos a nosotros mismos a dejarlos pasar, porque no nos vemos capaces de intentarlo siquiera.

Por ello, cuando persigas un sueño o una meta que te parece imposible de lograr, lo primero que tienes que hacer es dividirlo en pequeñas metas, del tamaño que sean manejables para ti. Es tu sueño y, por tanto, eres tú quien decid qué metas puedes ir alcanzando y el tamaño de las mismas. No te guíes por lo que puede hacer otro ni te compares, ni busques el tamaño correcto, porque no existe.

Es importante también disfrutar de todos los pasos que te lleven a tu sueño, de todo el camino que recorras. Muchas veces sólo nos imaginamos felices cuando lo consigamos, pero cada paso que demos en esa dirección nos proporcionará una gran satisfacción. No te preocupes por cuánto puedes tardar en conseguirlo. Se trata de disfrutar del viaje, no de angustiarse por llegar a tu destino.