Cómo controlar las preocupaciones
Aspirar a no tener ningún tipo de preocupación en la vida es algo muy utópico ya que preocuparse también es vivir. Es decir, la toma de decisiones es inherente al camino de la vida. Lo que peor suena es la palabra en sí misma por las connotaciones negativas que ella tiene. Puede ser positivo cambiar el concepto preocupación por la idea, oportunidad. Las preocupaciones no son malas en sí mismas, el problemas comienza cuando la persona tiene su mente más puesta en estos posibles focos de preocupación que en el presente inmediato. Cuando una persona queda atrapada en sus propios miedos, entonces, se produce un bucle negativo de ansiedad y estrés. ¿Qué hacer con las preocupaciones?

Compartirlas con otra persona

Hablar con otra persona de tu confianza sobre un asunto que te preocupa puede ser muy liberador ya que el punto de vista externo puede ayudarte a relativizar un malestar emocional. Existen personas que tienden a cargar con sus preocupaciones en silencio porque no quieren preocupar a los demás. Pero la suma de preocupaciones y soledad puede perjudicar el bienestar emocional.

Dejar de preocuparte para pasar a oculparte

Un paso del pensamiento a la acción muy importante es dejar de preocuparte por todo aquello que te preocupa para pasar a ocuparte en la búsqueda de una posible solución y hacer algo al respecto. Por otra parte, intenta dejar de dar vueltas a un asunto cuya solución no depende de tu voluntad. ¿Qué hacer en este tipo de casos? Confiar en la sabiduría del tiempo que en muchas situaciones, pone cada cosa en su contexto.

Cómo controlar las preocupaciones

Escribe aquello que te preocupa

Existe una fórmula sencilla de liberar el peso de una preocupación: escribe aquello que te preocupa. Realiza anotaciones en una libreta. Este sencillo gesto es un antídoto natural para sanar las heridas del alma.