Cómo convivir con la ansiedad
La ansiedad no es agradable pero a veces, tenemos que aprender a convivir con ella buscando el modo de minimizar su frecuencia e intensidad. La ansiedad no es sencilla ni para el paciente, ni para el entorno más cercano. Sin embargo, es importante intentar afrontar esta experiencia con el menor dramatismo intentando buscar el modo de compensar en la balanza emocional esos instantes de malestar con otros momentos de bienestar buscados de un modo consciente.

Es esencial que cualquier persona que sufre un problema de ansiedad consulte su malestar con el médico que podrá orientarle sobre la consulta de ayuda psicológica. A veces, esta terapia psicológica no es sinónimo del fin definitivo de la ansiedad pero el paciente sí experimenta una mejoría importante.

Superar las dificultades

En el camino de la vida, debemos convivir con nuestras propias dificultades, asumir nuestros puntos débiles como parte de nuestro propio camino. Esta idea no resulta fácil de interiorizar en una sociedad en la que la felicidad parece excluir por completo realidades tan humanas como la tristeza, la frustración, el sufrimiento y el dolor.

Somos humanos porque sentimos de este modo y cuando aspiramos a la anestesia emocional completa, buscamos un imposible porque vivir es emocionarse, afrontar obstáculos y seguir avanzando.

Cómo convivir con la ansiedad

Cómo potenciar el bienestar

Al experimentar ansiedad, el paciente puede marcarse el propóstio de “no quiero sentirme así”. Conviene cambiar el pensamiento por un reto positivo: “Me gustaría potenciar mi bienestar”. Es este modo, ponemos el foco de atención en un reto positivo y no en algo negativo que nos recuerda precisamente el punto de conflicto.

Es saludable escuchar las necesidades del cuerpo ya que la ansiedad resulta agotadora cuando se ha producido un capítulo ansioso. Caminar por un entorno natural, descansar en el sofá, apagar el teléfono móvil y cuidar de uno mismo son buenas medidas para reponer fuerzas.