Cómo convivir con un enfermo bipolar
El trastorno bipolar es una enfermedad mental que se caracteriza porque causa cambios de humor extremos. Unas veces los pacientes se sienten realmente contentos, capaces de hacer cualquier cosa que se propongan y sentirse poderosos, durante la fase que se conoce como manía. Al poco tiempo, el estado de ánimo de la persona cambia, pasando a sentirse muy triste y deprimida, sin querer hacer nada ni salir de ese estado.

Normalmente los cambios entre ambos estados de ánimo se producen muy rápidamente. Estos cambios y los rasgos propios de cada estado hacen que para los familiares la convivencia con este tipo de enfermos sea realmente difícil.

Cuando están en la fase de manía los enfermos quieren hacer cosas a toda costa, incluso olvidándose de dormir. Si los familiares o su pareja intentan detenerlos se enfurecen, insultando, amenazando y gritando a quien pretende detenerlos, y a veces no hay más remedio, ya que en la fase de manía los enfermos pueden poner en peligro su propia integridad física.

En esta situación los familiares deben estar preparados emocionalmente para hacer frente a todo lo que les diga el enfermo sin que ello les produzca daño emocional, trabajando también su autoestima para impedir que el enfermo consiga dañarla. Es importante no enfrentarse al enfermo directamente y echarle en cara su conducta, y los familiares deben tener presente en todo momento que no es el paciente, sino su enfermedad, quien habla. Lo mismo ocurre en la fase depresiva, cuando el paciente no parece querer abandonar su estado, lo que resulta desesperante para los familiares.

Es importante aprender a reconocer los signos que indican que comienza una nueva fase del trastorno, por lo que deben aprender todo lo posible sobre la enfermedad. Lo mejor es contactar con grupos de apoyo de familiares con este trastorno, donde les pueden asesorar y pueden compartir experiencias.