Cómo convivir con una enfermedad
La vida nos puede dar muchos golpes, nadie dijo que sería un camino de rosas. Pero lo importante no es las veces que nos caigamos sino las que nos levantamos. Cuando nos dan una noticia negativa relacionada con nuestra salud el mundo se nos viene abajo, es complicado ser feliz, ser positivo o tener buen humor. Sabemos que la medicina ha avanzado muchísimo hasta nuestros días, pero por desgracia no todas las enfermedades se pueden curar. A pesar de eso muchas personas conviven diariamente con su enfermedad e intentan seguir adelante y disfrutar de cada segundo, aunque estemos lidiando contra un mal que nos acosa.

La enfermedad puede venir por un mal genético, congénito o hereditario. Lo cierto es que el origen de la enfermedad es independiente a su existencia. Saber cómo contraíamos esa enfermedad es importante, claro, mucho más para saber cómo prevenirlo para el futuro. Pero eso no importa ya en lo que respecta a batallar contra ello. Es momento de aceptar la situación, levantar la cabeza y pensar que todo irá mejor.

Sea cual sea la razón por la que tenemos esta enfermedad, es posible que conviva con nosotros durante mucho tiempo, en algunos casos para toda la vida. Aceptar que esta es una enfermedad que podría haber afectado a cualquier otra persona es un paso importante. Muchas personas se quedan estancadas en pensamientos como “por qué a mí” o “qué hice para merecerlo”. Pues lo cierto es que estas nociones no te llevan hacia ningún lado. Es mejor pensar “qué es lo que haré para vencer a esta enfermedad” y continuar con mi vida como si no la tuviera. Esa idea puede parecer complicada al principio, pero con el paso del tiempo nos adaptamos a la situación y todo es más llevadero.

Seguramente no hayas hecho nada malo para evitarla o quizás sí, pero el pasado ya ha quedado atrás. Ahora tu misión es mantener el ánimo y el espíritu de la alegría para poder llegar cuanto antes a la recuperación, y en general: todo el mundo lo consigue. Si tomamos la medicación recetada, y seguimos el tratamiento al pie de la letra, tendremos estaremos ganando la batalla a nuestra enfermedad. Pero si lo hacemos con la mente nublada de pensamientos de derrota, de tristeza, de desolación, pues tendremos muchas cosas que perder.

No permitas que tu enfermedad te impida hacer cosas que todavía puedes hacer, no te quedes cerrado en casa sin hacer nada, eso es perder el tiempo. Nunca hay que bajar los brazos. Tómalo como un desafío personal. No dejes que un intruso te gane en tu propio cuerpo: así como esta enfermedad entró, seguro que puede salir. Y todo depende de ti, y de tus ánimos para contrarrestarla. ¡Demuestra que eres fuerte y ánimo!