Cómo corregir el complejo de inferioridad
El complejo de inferioridad puede ir acompañado de la envidia que lleva a quien lo sufre a no alegrarse por el bien ajeno. Las personas que tienen complejo de inferioridad no ven la perspectiva con objetividad. Maximizan los éxitos ajenos y minimizan su brillo personal en una balanza vital que se decanta del lado de la amargura.

Víctimas voluntarias

Las personas que tienen complejo de inferioridad se comportan como víctimas cuando en realidad no lo son. La situación mejora cuando toman conciencia de ello y dan un paso hacia adelante para abandonar esa posición negativa. El cambio de posición implica dejar de mirar al entorno para mirar dentro de uno mismo.

El complejo de inferioridad no se mejora de golpe sino a lo largo del tiempo a través de la toma de conciencia y el cumplimiento de pequeños objetivos. Celebra tus éxitos personales, felicita a un compañero de trabajo por un proyecto en el que ha destacado, intenta analizar qué se esconde detrás de la inseguridad que sientes cuando sabes que algo muy bueno le ha pasado a algo de tu entorno.

Un rasgo de una persona envidiosa es la alegría que surge en el interior del corazón del envidioso cuando descubre que alguien cercano ha sufrido un hecho negativo. Un rasgo de una buena salud emocional es la alegría por el bien ajeno y la compasión por el sufrimiento del otro.

Cómo corregir el complejo de inferioridad

Las necesidades internas

Una persona que tiene complejo de inferioridad es aquella que necesita constantemente destacar y recibir atención por parte del entorno. Como es imposible ser el centro de atención del resto del mundo, se frustra.

Para corregir el complejo de inferioridad puede ser necesaria la ayuda de un psicólogo que ayude al paciente a trabajar su mundo emocional.