Cómo cuidarte cuando estás triste
Algunas tristezas tienen un trasfondo más profundo que otras dependiendo de la causa que produce ese malestar. La muerte de un ser querido, un desamor, una decepción de amistad, el desempleo profesional, un fracaso personal y la soledad son un ejemplo de cómo el ánimo puede verse alterado. Cuando estamos tristes no estamos enfermos, sin embargo, sí debemos escuchar ese sentimiento interior que nos obliga a llevar un ritmo distinto a cuando estamos contentos y eufóricos por una buena noticia.

Escuchar este sentimiento sin reprimirlo es la primera medida de higiene emocional. Lo más probable es que en situaciones de este tipo tengas la capacidad, por pura intuición, de hacer aquello que más te conviene.

Pasos necesarios para recuperar el bienestar

Por ejemplo, en un momento de tristeza tenemos una tendencia casi natural para rodearnos de personas con las que nos sentimos cómodos y evitamos otros vínculos más superficiales. La compañía de algunas personas es como una medicina para el alma, un tratamiento natural que solo produce efectos secundarios positivos. Personas con las que te sientes cómodo disfrutando incluso de los silencios.

Cómo cuidarte cuando estás triste

Llena tu vida de belleza

Llena tu vida de belleza a través de los pequeños detalles. Por ejemplo, puedes acudir a la floristería para regalarte un ramo de flores y elegir el tipo de flor que más te guste. La belleza natural resulta especialmente terapéutica ya que además, una flor estimula no solo el sentido de la vista sino también, el olfato. Disfruta también de placeres relajantes como el agradable sabor de una infusión.

Evita sobrecargar tu mochila emocional del peso del “debería”. De hecho, en situaciones de tristeza es un signo de inteligencia emocional no cargar con más peso del que uno mismo puede sobrellevar. Hay asuntos que no se pueden posponer pero otros sí se pueden aplazar.