Cómo darte una segunda oportunidad a ti mismo
Muchas personas viven centradas en cuidar sus relaciones personales y olvidan que también tienen que cuidar de sí mismas de verdad. Es decir, tienes que alimentar la relación que tienes contigo mismo, ser más flexible y tolerante, tratarte con cariño y no cerrarte puertas por el pensamiento negativo. Más allá de los fallos del pasado o de las vivencias duras del ayer, te mereces ser feliz de verdad, es decir, te mereces una segunda oportunidad. Pero para ello, tú tienes que darte el permiso de ser feliz.

No sirve de nada que tus amigos y conocidos te digan cosas bonitas y te elogien como una buena persona si tú no te crees esas palabras. El principio del cambio está en ti mismo y en la forma que tienes de mirarte.

Hoy es un buen día para empezar

Toda segunda oportunidad comienza por un principio. Por ello, recuerda que hoy es un buen día para empezar de nuevo y no posponer durante más tiempo tus deseos de felicidad. Cuando una meta es tan bonita no tienes por qué ponerla en una lista de espera ya que se trata de una prioridad urgente a nivel emocional. Hemos venido a este mundo para disfrutar, ser felices y saborear el presente como bien muestra la psicología positiva.

Haz un ejercicio de introspección y piensa en qué sueño has dejado aparcado y te gustaría retomar a partir de ahora. Es momento de ponerse manos a la obra y trabajar por un objetivo. Darte una segunda oportunidad a ti mismo implica, aunque solo sea, intentarlo y no quedarte de brazos cruzados pensando que no lo vas a conseguir. Tu pasado no es una condición determinante del futuro porque tu mañana todavía está por escribir. Tú hoy eres una persona distinta de la que eras hace unos años.

Cómo darte una segunda oportunidad a ti mismo

Te mereces lo mejor

Te mereces lo mejor y deberías repetirte este mensaje todos los días en esos momentos de debilidad en los que dudas de ti mismo y de tu capacidad. En la mayoría de los casos, el primer paso para una segunda oportunidad, es mejorar el autoconcepto del propio yo.