Cómo defendernos de un ataque verbal
Puede ser un camarero, el dependiente de una tienda, un compañero de trabajo o nuestra propia pareja, que en un momento dado nos hace un comentario que nos duele y nos quedamos desconcertados y sin saber qué decir. Es un rato después cuando se nos ocurren mil y una respuestas a la agresión verbal de la que hemos sido objeto y nos culpamos a nosotros mismos de no haber sido capaces de responder a la persona tal y como se merecía, con lo cual, además de sentirnos mal por el ataque, nos sentimos mal por nuestro fracaso a la hora de manejar este tipo de situaciones.

Debemos siempre evitar responder a estos ataques con ira, gritos, insultos y perdiendo el control, ya que, si hacemos esto, le estaremos dando a la otra persona la capacidad de desestabilizarnos en el momento que quiera. Muy al contrario, deberemos seguir otras pautas:

– Mantener una postura física que indique al agresor que no nos asusta, evitando encoger los hombros o evitar el contacto visual.

– No debemos sonreír o mantener una postura sumisa, ya de ese modo estaremos aceptando el maltrato e incitando al maltratador a que lo siga haciendo. Si es necesario, deberemos cortar toda relación con esta persona.

– Responderle de forma que no se espera. El agresor espera que nos enfademos cuando nos ofende. Si no seguimos esta pauta, podemos desarmarle contestándole con un refrán o cualquier frase que se nos ocurra, sin explicar por qué la decimos y seguir con lo nuestro.

Recuerda siempre que el problema es del agresor, porque no sabe gestionar de otra forma sus conflictos y frustraciones, y depende de nosotros el tomárnoslo como algo personal. Si no lo hacemos y el agresor no logra su objetivo, nos dejará en paz.