Cómo defenderse de los ataques emocionales
Muchas personas no saben gestionar sus emociones. Por ello, si están pasando por un periodo de angustia, de dolor emocional, de estrés o parecido y no saben desactivar o manejar dichas emociones es habitual que las redirijan a hacia otras personas para sentirse mejor, y habitualmente lo hacen contra las personas con las que viven o trabajan, causándoles un gran daño emocional, aunque no sea de forma intencionada.

Si somos nosotros las víctimas de esos ataques emocionales, cuando esto ocurre, por mucho que analizamos la situación no encontramos qué es lo que pudo despertar la ira del otro, para que nos hable de ese modo, y acabamos agotados, confundidos y, con frecuencia, dañados emocionalmente, a veces de forma profunda. Por ello, es importante saber cómo actuar ante un ataque emocional y evitar que nos haga daño o nos hunda emocionalmente.

En primer lugar, debemos intentar no tomarlo de un modo personal. Aunque en ese momento nos lo parezca, la intención de la persona no es dañarnos, sino liberarse del dolor emocional que siente en ese momento. Verlo de este modo nos ayudará a tomar distancia y a poder lidiar más fácilmente con dicho ataque.

Es muy importante tener presente que nosotros no somos los responsables de dicho ataque emocional. Si nos olvidamos de ello, seguramente encontremos una razón que justifique el ataque por parte de la otra persona, con lo cual nos volveremos vulnerables y permitiremos que vuelva a atacarnos siempre que se sienta emocionalmente alterada.

En el momento del ataque, no debemos intentar hacer reflexionar al otro sobre su conducta, ya que sólo lograremos que el ataque sea aún más violento, al igual que si respondemos atacando a quien nos ataca. Lo mejor es esperar a que el otro y nosotros nos hayamos calmado y, entonces, intentar analizar de forma tranquila lo ocurrido.