Cómo definir tus objetivos
Existen personas que, casi desde la niñez, tienen muy claro qué es lo que quieren conseguir, a qué profesión dedicarse, o cómo quieren vivir. Esta claridad les permite definir el camino de su vida desde muy temprano y establecer las estrategias para lograr dichos objetivos.

Para otros, sin embargo, dicha visión de futuro tan clara no existe. Esto no significa que no tengan deseos ni metas, sino que no se han parado a formularlas, a determinarlas o, aun habiéndolo hecho, no las han definido correctamente, si no todas, al menos la mayoría de sus metas o las más importantes.

Existe otro grupo que prefiere no fijarse metas. Esto suele derivarse del miedo inconsciente al éxito o al fracaso. De este modo, si no nos fijamos metas, no podemos incumplirlas, pero vivimos sin rumbo, insatisfechos y con la sensación de que nunca llegamos a ninguna parte.

Sin embargo, si nos ponemos manos a la obra, fijar los objetivos y lograrnos terminará siendo una tarea sencilla:

– Comenzaremos cogiendo tres hojas de papel. En una de ellas escribiremos nuestros objetivos a corto plazo, en otra a medio y en otra a largo plazo. En cada hoja escribiremos como máximo diez objetivos, ordenándolos de mayor o menor importancia para nosotros. Debemos asegurarnos de que son nuestros, y de que realmente son lo que queremos, no lo que los demás esperan o desean de nosotros o nosotros pesamos que esperan de nosotros.

– Recuerda que los objetivos deben formularse siempre en positivo, ser concretos y realistas.

– Divide los objetivos más grandes en pequeños pasos y determina cómo te premiarás cuando consigas cada uno de ellos.

– Escribe qué estrategias son necesarias para lograrlos, y trata de integrarlas en tu día a día.

– Pon las listas en lugar visible y recuerda que, si no logras alguno a la primera, eso no significa que no vayas a conseguirlo nunca. La tenacidad es la clave.