Cómo dejar de amargarnos la vida
A veces en la vida experimentamos circunstancias o momentos que son difíciles de superar y que nos hacen sentirnos tristes y deprimidos. Pero otras veces somos nosotros mismos quienes, empeñados en ver el lado negativo de las cosas, logramos amargarnos la vida incluso cuando estemos viviendo momentos felices. Y lo malo no es sólo que nos amarguemos a nosotros mismos, sino que parecemos contar con una habilidad especial para amargar a los que nos rodean lo que muchas veces puede desembocar en el hecho de que rehúyan nuestra compañía.

Esto nos sucede sobre todo cuando nos dedicamos a darle vueltas a sucesos que nos ocurrieron en el pasado y que nos hicieron sufrir.

Nos preguntamos una y otra vez por qué hicimos o no tal cosa, o por qué nos hicieron tal otra, y sin darnos cuenta nos volvemos personas que siempre estamos esperando que las cosas se estropeen y que los demás nos vuelvan a hacer sufrir.

Y está claro que, si nos pasamos la vida esperando que las cosas nos salgan mal, nos saldrán mal, ya que, cuando nos instalamos en el negativismo tenemos un sexto sentido para encontrar signos negativos que corroboren todos los pensamientos pesimistas que pasan por nuestro cerebro a todas horas.

Para evitar esto y poder contemplar las cosas desde un punto de vista más positivo, deberemos seguir una serie de pautas:

– Identificar los pensamientos que nos hacen sentirnos mal en cada situación. Normalmente pasan desapercibidos y nos cuesta saber qué es lo que nos hace sentir mal, por ello deberemos reflexionar hasta que demos con ellos, anotarlos en un papel y determinar en qué circunstancia aparecieron.

– Contrastar estos pensamientos con la realidad y ver si tiene alguna base.

– Finalmente, deberemos sustituirlos por pensamientos más positivos y racionales, para poder enfrentar esos momentos con mayor optimismo.