Cómo dejar de ser una víctima
Una persona que ejerce el rol de víctima es alguien adicta al sufrimiento que sólo busca una cosa: que le entiendan y empaticen con su dolor. Ser una víctima hará que la persona que tiene este papel eluda su responsabilidad en el motivo que tanto le aflige, perdiendo el poder que toda persona tiene ante un problema. La actitud adecuada se centra en buscar soluciones a los problemas y no quedarse en un rincón llorando. Pero ¿cómo dejar de ser una víctima? ¡Aquí van algunos consejos!

Adiós al chantaje emocional

Cuando quieras culpar al otro de tu estado emocional, ¿por qué no intentas mejor ver cómo puedes mejorar tú la situación buscando soluciones constructivas? Buscar soluciones es mucho más productivo y sano que decir a la otra persona lo que debe o no debe hacer.

No impongas

No impongas a la otra persona lo que tú consideras oportuno que debe hacer para sentirte mejor. Cualquier tipo de imposición ofende porque invade de forma agresiva la libertad ajena, empequeñece a la otra persona y le hace sentir que no es capaz de hacer nada por sí mismo, y este sentimiento hace que se pueda poner a la defensiva.

Cómo dejar de ser una víctima
Intentar imponer al otro los propios deseos es un signo de inmadurez pero sobre todo de egoísmo. Por tanto y para evitar esto que te comento olvídate frases del tipo: “Ya no me quieres como antes”, “no esperaba esto de ti”, “pensaba que eras de otra forma”. Este tipo de frases pueden dañar cualquier tipo de relación, ya sea amorosa, de amistad o familiar ya que a la persona que va dirigida puede sentirse dolida y culpable.

Dejar de quejarse

Para dejar de tener el papel de víctima todo el tiempo te aconsejo que dejes de quejarte de forma autoritaria para evitar las situaciones conflictivas. Pero ojo, puedes dejar de quejarte pero ser asertivo para poder expresar tus sentimientos y deseos sin dañar al otro, para esto muestra tu intención de querer negociar cambios en beneficio mutuo y acordar plazos para solucionar los problemas.