Cómo discutir de forma asertiva
Cuantas veces, tras una discusión te has dado cuenta que durante la misma has perdido los nervios y no has podido reaccionar de forma racional, sino que te has limitado a gritar intentando así imponerte sobre la otra persona.

Otras veces, sin embargo, no has sido capaz de responder a los argumentos de la otra persona, y es cuando se ha terminado la discusión cuando piensas en todas las cosas que podías haberle dicho pero que, en ese momento no se te han ocurrido. Esto se debe a que, en el primer caso, has discutido de forma agresiva y en el segundo de manera pasiva.

Para afrontar las discusiones de forma positiva, deberemos hacerlo de forma asertiva, para lo cual existen varias técnicas:

– Disco rayado: Como su nombre indica, esta técnica consiste en repetir el mismo argumento una y otra vez, siempre de forma tranquila, sin perder la calma. Se utiliza para hacer peticiones o para rechazar una petición a la que no podemos acceder. De ese modo, no tenemos que justificarnos o excusarnos.

– Aplazamiento asertivo: Se llega a un acuerdo con la otra persona para posponer la discusión hasta un momento en que la situación no se haya desbordado. Funciona sobre todo cuando percibimos que tanto nosotros como la otra persona estamos perdiendo los nervios.

– Banco de niebla (claudicación simulada): Damos la razón a la otra persona sin entrar en la discusión. Le decimos a la otra persona de forma calmada que tiene parte de razón en lo que dice, pero no accedemos a su petición. Es muy útil frente a las críticas manipulativas.

– Pero: Reconocemos la parte de verdad que existe en lo que nos dice quien intenta manipularnos, pero mantenemos nuestra postura, comenzando nuestra objeción con “pero”: “Es posible que sea poco generoso, pero…”