¿Cómo encontrar el equilibrio mental?
El equilibrio, es un concepto que remite a la armonía y que curiosamente, ha sido muy utilizado en filosofía. Por ejemplo, Aristóteles explicó con gran acierto que la virtud se encuentra en el término medio. Por otra parte, Platón y los filósofos Pitagóricos, vieron en la perfección matemática la mejor forma de describir la realidad marcada por una sorprendente armonía.

El equilibrio interior

Para tener una buena higiene mental es importante que asumas el reto de crecer como persona. No te prives del gran placer de aprender algo nuevo cada día, porque si crees que ya lo sabes todo, entonces, te estancas en vida.

Encuentra el equilibrio entre trabajo, ocio y espacio personal. Cuando durante mucho tiempo, se produce un desequilibrio entre ambos planos es habitual sentir tristeza y ansiedad. Por tanto, escucha siempre tus emociones para saber qué está pasando dentro de ti y poder hacer algunos cambios.

Cuerpo y mente se dan la mano en el ser humano, por ello, ten una vida activa, cuídate físicamente porque sentirte bien por fuera, te ayuda a sentirte mejor por dentro, apuesta por una buena alimentación, evita ver más de la cuenta la televisión…

¿Cómo encontrar el equilibrio mental?

Formación emocional

En la actualidad, existe tal demanda de temas emocionales que la formación en este ámbito ya no es un privilegio exclusivo de psicólogos. Puedes hacer un taller sobre autoestima, habilidades sociales, inteligencia emocional… Este tipo de entorno es el más propicio para poder aprender a vivir mejor ya que se genera un clima de confianza en el que poder compartir con los demás, miedos, debilidades e inquietudes.

La confianza que se genera en este tipo de grupos es tan potente, que los participantes abren su corazón de una forma muy intensa, tanto que hablan de temas que nunca tocan con su pareja o con sus amigos.

En la vida diaria, ríe más, tómate las cosas menos en serio, cambia tus pensamientos negativos por ideas positivas, ama más, implícate en tu propia vida sin esperar a que alguien te salve de tu rutina.