Cómo establecer tus objetivos vitales
A menudo nos encontramos con que nos resulta imposible cumplir los objetivos que nos hemos marcado, ya sea en el área personal o profesional. No importa cuántas veces los apuntemos, o cómo los formulemos, todo el universo parece conspirar para que no los logremos, y nunca logramos cumplirlos en el plazo que nos hemos fijado para ello.

Esto a menudo nos hace sentirnos mal con nosotros mismos, como si no tuviéramos control sobre nuestra vida. El problema, en la mayoría de los casos, reside en que no sabemos realmente cuáles son.

Saber dónde queremos llegar

Lo primero que tenemos que tener en cuenta para fijarnos un destino es saber a dónde queremos llegar. Cuando indicamos un viaje, tenemos que conocerlo para poder planificar el itinerario, las paradas, el tiempo de viaje, etc., y con los objetivos ocurre algo parecido, tenemos que saber de dónde partimos y, sobre todo, cuál es nuestro lugar de destino.

Por ello, lo primero que tenemos que plantearnos es qué queremos ser y hacer. Si la respuesta nos viene a la mente inmediatamente, entonces lo tenemos claro, pero si nos quedamos en blanco o tenemos que meditarlo mucho, significa que no es así, y sin un destino no podemos marcar el rumbo y lo más probable es que acabemos llegando a lugares a los que no deseamos llegar.

Tómate tiempo

Cómo establecer tus objetivos vitales
Para evitar esto, es importante tomarse tiempo para pensar qué queremos hacer o ser. Una vez hecho esto, habremos fijado claramente nuestros objetivos y, a partir de ese momento, ya podremos establecer nuestro plan de viaje.

Un lugar visible

Una vez establecidos, sin embargo, las obligaciones del día a día pueden hacer que los olvidemos. Por ello, es necesario escribirlos y colocarlos en un lugar visible, de forma que nuestro cerebro recuerde, todos los días, dónde queremos estar realmente.