Cómo estar bien contigo mismo y con los demás
El equilibrio entre lo interno y lo externo se dan la mano cuando hablamos de la felicidad del ser humano. Una persona es un todo integral en donde la intimidad se suma a la exterioridad de las relaciones sociales, los planes de ocio, las amistades… Por tanto, es indispensable aprender a estar bien con uno mismo porque esta es la base de la plenitud general en el marco de las relaciones interpersonales. Una persona que no se valore a sí misma no puede esperar respeto por parte de los demás, porque aunque lo merece, corre el riesgo de tolerar situaciones que en realidad, son injustificables.

Para estar bien contigo mismo y también, con los demás, intenta ser una persona coherente entre pensamiento y acción. No digas una cosa y hagas otra diferente, sé coherente y te ganarás la credibilidad ante los demás. Por otra parte, haz siempre una lectura positiva de los hechos, incluso, de aquellos hechos que te duelen más. Intenta curar las heridas del pasado a través del cariño. Sé amable contigo siempre, libérate de culpas que no te ayudan en nada.

Intenta tratar a los demás del mismo modo, en que te gustaría que te tratasen a ti. No justifiques tus malos comportamientos en base a los actos negativos que ves en los otros. Si no te gustan ciertos detalles, entonces, muestra con tu ejemplo a los demás, que se puede ser diferente.

Disfruta de la vida porque cuando tú disfrutas, todo fluye, te sientes mejor, el mundo parece más amable… Por tanto, déjate llevar, no quieras tener el control de todo cada segundo porque es imposible. La vida es imprevisible e incierta. Escucha tu corazón porque tu voz interior te conduce con fuerza hacia la verdad de tu alma. No mires hacia otra parte.