Cómo evitar que los demás te controlen
Seguramente te has encontrado con personas que, no se sabe como, pueden, con sólo un par de palabras, hacerte perder la calma y provocar una reacción inmediata y casi incontrolable, normalmente llena de ira, independientemente de lo calmado que seas en tu vida diaria. Una y otra vez, por mucho que te propongas evitarlo, caes en lo mismo y te sientes incapaz de controlarte, preguntándote qué es lo que te ocurre, cómo dejas que el otro te controle de ese modo.

La razón de esto es que esos comentarios no son recibidos por el adulto que eres, sino por el niño que hay en ti. Cuando somos niños, todos creamos mecanismos de defensa que surten efecto en la niñez, pero que cuando somos adultos ya no sirven, como las rabietas, pataleos o gritos sin control. Si analizamos la situación como adultos, observamos que no tiene mucha o demasiada importancia, pero como niños, la herida aflora de nuevo y la autodefensa es instantánea.

Afortunadamente existen algunos mecanismos que nos van a ayudar a lidiar con ellas.

En primer lugar debemos entender que estamos reaccionando debido a las cicatrices de una situación vivida en la niñez, cuando no teníamos muchas elecciones con respecto a cómo actuar. Ahora sí las tenemos.

Después deberemos analizar en qué situaciones nos sucede, si cuando alguien nos critica, o cuando nos citan al despacho del jefe o si alguien se dirige a nosotros de forma agresiva. Después de determinarlas, tendremos que identificar los pensamientos automático, muchas veces inconscientes, que ponen en marcha la conducta, si pensamos que, por ejemplo, quien nos habla agresivamente lo hace para hacernos, etc. Una vez los hayamos identificado, es el momento de desmontarlos.

Finalmente, es importante relajarse cuando nos encontremos ante la situación que nos causa ansiedad, ira, etc. Respirando y relajándonos, será más fácil controlar nuestras emociones.