La teoría de la relatividad, La Gioconda, la Capilla Sixtina… ¿Qué es lo que permitió a Einstein, DaVinci o Miguel Ángel crear obras que marcaron hitos para la humanidad?, ¿Dónde encontraron la inspiración para ello? En suma, ¿Cómo funciona la mente de un genio?

Tendemos a pensar que un genio es aquel que cuenta con un altísimo cociente intelectual, que a los pocos años de edad es capaz de hacer complicadísimos cálculos matemáticos, tocar varios instrumentos o dominar varias lenguas sin apenas esfuerzo. Y aunque es indudable que estos talentos se dan en muchos genios, no es tan sólo esa capacidad o un alto cociente intelectual lo que hace que un genio sea un genio, sino la forma en la que su mente crea las ideas.

La mayoría de nosotros, incluso aunque tengamos un alto cociente intelectual, cuando tenemos que resolver un problema, lo hacemos de forma lógica o convencional, según unos patrones que hemos aprendido. Los genios, sin embargo, buscan una solución creativa, apartándose de las soluciones aprendidas. Buscan un modo nuevo de resolver cuestiones o problemas, viendo todas las posibilidades para lograrlo, sin eliminar ninguna a priori por ilógica que pueda resultar.

Por ello, lo primero que define el pensamiento de un genio es la capacidad de apartarse de soluciones establecidas, abrir la mente, en suma a otras opciones que puede que nadie haya contemplado antes. Pensando de este modo, la mente se vuelve más y más creativa.

La segunda nota característica del pensamiento de los genios es que reflejan su pensamiento de forma plástica, mediante dibujos, esbozos o diagramas, como aquellos en los que Galileo, Newton o Da Vinci plasmaron su concepción del universo, trasladando la imagen que ven en su cabeza al papel. Esta creación plástica permite encontrar soluciones más creativas que si sólo las expresaran en palabras.