Cómo hacer un buen uso de tu libertad
Tu libertad refleja la capacidad de elección que es una cualidad humana y vital. Inteligencia y voluntad son dos facultades interdependientes puesto que el conocimiento actúa como una luz sobre la capacidad volitiva de una persona. El conocimiento presenta ante la voluntad varias alternativas y analiza las ventajas e inconvenientes de cada opción. Tu libertad tiene que estar encaminada a tu felicidad personal. Es decir, piensa que cada decisión que tomas en tu vida de una forma libre te aleja o te acerca de ese horizonte de plenitud.

Eres libre

Aunque el ser humano es libre, existen personas que pierden de vista esta cualidad y viven en contra de los verdaderos deseos del corazón. Así sucede en el caso de aquellas personas que han desarrollado un sentimiento estóico de la vida y han sacrificado su propia felicidad por un motivo que consideran más importante. Por ejemplo, existen matrimonios rotos que continúan con su relación porque otorgan prioridad al hecho de seguir unidos por el bien de sus hijos.

Existen personas que no se sienten libres para salir de un trabajo en el que se sienten esclavas, de una relación en la que son infelices o de una amistad con la que tienen un compromiso. La libertad supone vértigo a todo aquel que tiene que tomar conciencia de que la felicidad depende de uno mismo y dicha felicidad, implica tomar decisiones para hacer cambios.

Hacer un buen uso de tu libertad no sólo implica pensar en ti mismo sino también, en tu entorno. Por ejemplo, dentro de una familia es un riesgo caer en el individualismo de perder la perspectiva el bien común.

Cómo hacer un buen uso de tu libertad

La libertad condicionada

La libertad del ser humano está condicionada por factores tan reales como el económico. Es decir, no se trata de una libertad absoluta porque las cualidades del ser humano también son finitas. Para tomar una decisión tienes que valorar tu situación actual para tomar una dirección con realismo.