Cómo hacer críticas constructivas
A nadie le gusta que nos hagan críticas. Si no hacemos las cosas bien, preferimos no saberlo. Sin embargo, las críticas tienen gran valor, ya que nos permiten mejorar aspectos de nosotros mismos de los que no somos conscientes, y en la mayoría de las ocasiones esto sólo es posible si alguien nos critica nuestro comportamiento, o si nosotros hacemos una crítica sobre alguien.

Si nos damos cuenta, el problema no está en la crítica en sí, sino en cómo se hace la crítica. Si no tenemos cuidado, podemos herir los sentimientos de la persona a la que dirigimos la crítica, hacer mella en su autoestima e incluso crearle una gran inseguridad. Cuando critiquemos a alguien debemos tener en cuenta que nuestro objetivo es que mejore, no reprochar su comportamiento.

Lo más importante es realizar la crítica sin hablar de la persona en general, sino de su comportamiento en particular. Por ello no deberemos hablar de cómo la persona “es”, sino del hecho en sí, acotándolo en el tiempo y en el espacio. De ese modo la persona no se sentirá atacada y será más receptiva a nuestra crítica.

Piensa bien lo que vas a decir y cómo lo vas a decir y nunca hagas una crítica en momentos de rabia o exasperación, ya que seguramente dirás muchas cosas que después lamentarás. Lo mejor es buscar un momento en el que tanto la otra persona como tú tengáis tiempo para hablar las cosas con calma. Lo mejor, antes de hablar con él o ella, es pensar en la situación a la inversa, en cómo te gustaría a ti que te hicieran esa crítica en concreto.

Finalmente, permite al otro expresar su opinión. Muchas veces vemos sólo un aspecto de las cosas, y permitir al otro que se explique nos puede ayudar a comprender su comportamiento, con lo cual será más fácil llegar a un entendimiento.