Cómo hacer felices a los demás
Cuando hablamos de felicidad siempre pensamos en aquello que nos gustaría hacer, en las cosas que nos faltan, en esos sueños que anhelamos alcanzar. Sin embargo, el bienestar interior también empieza por intentar hacer felices a los demás. Ya que al dar también recibes mucho. Es decir, la ayuda a los demás es uno de los sentidos más profundos que puedes encontrar en tu vida.

Pues bien, la felicidad es un verdadero regalo de paz y de bienestar que debes empezar a poner en práctica en tu día a día. Haciendo la vida y la convivencia más agradable a tu familia, a tus compañeros de trabajo, a tus amigos. Cuidando los pequeños gestos, aprendiendo a hacer cosas por los demás, esforzándote por mejorar la comunicación…

Si todos actuásemos de este modo, nos sería más fácil mejorar el mundo que nos rodea para dar valor a las cosas verdaderamente importantes. Pero en plena sociedad del individualismo, prima más el egoísmo, la vanidad y la rivalidad interior que la capacidad de pensar que el bien auténtico, es aquel que afecta a todo un grupo, es decir, que se vive en comunidad. Esta idea ya fue expresada por los filósofos clásicos: Sócrates y Aristóteles.

Intenta hacer la vida agradable a tu entorno más cercano: a tu madre, a tu pareja, a tus amigos… Para ello, ten gestos súper sencillos: sé ordenado en las tareas de la casa, llama por teléfono de forma regular a aquellos que te importan, da las gracias por los buenos momentos compartidos, sorprende a alguien especial con un regalo en el día más inesperado, sé generoso, aprende a decir palabras bonitas. Por otra parte, también puedes colaborar con la ayuda social, es decir, implicarte en alguna actividad de voluntariado para poder hacer el bien de una forma desinteresada. Se trata de una tendencia que va al alza en nuestro tiempo.