Cómo hacer frente a un manipulador
Nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros jefes, nuestras parejas… Cualquiera de las personas con las que nos relacionamos puede ser un manipulador. Incluso nosotros podemos haberlo sido en algún momento, para lograr algún objetivo. Aunque lo realmente difícil es hacer frente a un manipulador, ya que con sus estrategias suelen conseguir que sigamos el comportamiento que ellos desean. ¿Cómo podemos evitarlo y hacerles frente?

– Expresa como te sientes: Normalmente los manipuladores critican nuestro comportamiento, forma de ser, decisiones, capacidades, minando nuestra seguridad y logrando así que cumplamos sus exigencias. Lo peor que podemos hacer en este caso es intentar rebatir los argumentos con agresividad, lo que nos llevará a una discusión dolorosa y sin fundamento en la que no llegaremos a ninguna solución.

Por ello, deberemos expresar nuestras ideas de forma tranquila, sencilla y clara, de modo que la persona se dé cuenta de que no puede manejar nuestra autoconfianza.

– Deberemos también respetar al otro, hablando siempre de cómo nos sentimos nosotros, sin hacer reproches. Hablando de cómo nos sentimos nosotros, puede ver cómo nos afecta su comportamiento.

– Delimitar responsabilidades: Muchas veces el manipulador intentará hacernos sentir culpables de todo lo que ocurrido, de la situación actual y por las consecuencias que tendrá esta situación actual en el futuro. En este momento hay que tener la cabeza muy clara y saber cuál es realmente nuestra responsabilidad en el hecho y qué parte corresponde a la otra persona.

– Mantén la serenidad: Si rechazamos las afirmaciones del manipulador de plano le estaremos dando un argumento para volcar contra nosotros. Por ello es muy conveniente utilizar frases como: “comprendo tu punto de vista, no obstante…“ y establecer nuestra argumentación. De este modo le demostramos que valoramos tanto sus ideas como las nuestras.

– Si te pide algo que no quieres hacer, niégate sin perderte en un mar de excusas. Basta con decir no y explicar a la persona la razón de nuestra negativa, para que no se sienta dañada.

Si nos mantenemos firmes en esta actitud, podremos evitar las manipulaciones.