Cómo influye la alimentación en el estado de ánimo
Existe una relación constante entre cuerpo y mente. Así como es posible somatizar un malestar anímico como el estrés, del mismo modo, la alimentación diaria también produce un efecto directo sobre el estado de ánimo. Uno de los beneficios más importantes de una alimentación variada y equilibrada es la alegría. Una alegría que no solo se produce a partir del cuidado físico sino que también está asociada con el placer de comer bien.

El placer es uno de los componentes de la felicidad y existen distintos tipos de deleites saludables, uno de ellos, es aquel que nos recuerda que cuando preparamos un menú no solo tenemos que fijarnos en los ingredientes sino también, en cómo disfrutamos de ese plato.

Comer es un placer

Y hoy en día, la prisa se ha convertido en una actitud frecuente en la mesa. Por tanto, conviene hacer pausas durante las horas de la comida y de la cena para comer con calma durante al menos veinte minutos.

Cómo influye la alimentación en el estado de ánimo
Otro de los beneficios de una alimentación adecuada es que es uno de los medios más saludables para luchar contra la ansiedad. Comer sano y disfrutar comiendo también incrementa la autoestima personal ya que la persona vincula estos espacios culinarios con momentos de tranquilidad y descanso en su día a día. La felicidad cotidiana comienza por momentos sencillos.

Gracias a una alimentación adecuada mejora el nivel de vitalidad física y emocional en el día a día, aumenta la concentración en el trabajo y crece el número de pensamientos positivos.

El componente emocional de la comida

Existe una relación directa entre alimentos y estado de ánimo. La alimentación tiene también un componente emocional, es decir, no solo nutre nuestro cuerpo sino también, nuestro ánimo. En torno a la mesa también se comparten momentos de charla y conversación.

En muchas ocasiones, aprender a comer sano es uno de los aprendizajes más importantes que adquiere un ser humano cuando revisa algunos de sus hábitos e integra otros nuevos. Un aprendizaje que debe verse reforzado con la ayuda de un nutricionista que como profesional puede orientar al paciente de un modo personalizado.