Cómo influyen en ti las expectativas de los demás: el efecto Pigmalión
Seguramente conoces la película “My Fair Lady”, protagonizada por Audrey Hepburn, en la que una florista de los bajos fondos de Londres, Eliza Doolittle, se convertía en una dama de la alta sociedad de la mano del profesor Higgings, película que se basaba en obra de teatro Pigmalion de George Bernard Shaw.

Tanto en la obra de teatro como en la película se ve cómo Eliza se esfuerza por cubrir las expectativas que el profesor tiene sobre ella. Él está convencido de que puede lograrlo y ella actúa respondiendo a esas expectativas. Esto no es algo que ocurra sólo en la ficción, sino que todos, en de forma inconsciente, actuamos según las expectativas que las personas que nos importan tienen sobre nosotros, lo que en psicología se conoce como el efecto Pigmalión.

Este hecho puede ayudarnos a crecer como personas cuando las expectativas son positivas, pero también puede limitarnos y limitar nuestro desarrollo personal y profesional si es al contrario.

Los padres, los profesores, nuestra pareja, nuestros amigos, nuestros jefes… todas las personas relevantes para nosotros ejercen ese efecto, y nos estimulan o nos limitan, según cuál sea su visión sobre nuestras posibilidades, capacidades y talentos.

Si el otro cree en nosotros, nosotros también lo creeremos, pero si el otro cree que fracasaremos, seguramente nosotros terminaremos haciéndolo.

Diversos estudios, además, han demostrado que, cuando alguien realmente confía en nosotros, aumenta nuestra rapidez mental y nuestra energía, poniendo en juego toda nuestra capacidad para lograr nuestros objetivos.

Sabiendo esto, si quieres lograr lo mejor de ti, rodéate de personas que crean y confíen en ti y aléjate de los agoreros que piensan que todo es complicado y difícil. De ese modo, te será más fácil lograr lo que te propones.