Cómo limitar el egoísmo del yo
¿Cómo limitar el egoísmo del yo? Yo es una palabra muy pequeña que puede abarcar grandes sufrimientos cuando se transforma en egoísmo, soberbia y vanidad. Quienes se dejan llevar por estos sentimientos se comportan como si fuesen el centro del mundo. La realidad es que cada persona es el centro y motor de su propio universo, al igual que en una película la trama central gira alrededor de la vida del protagonista.

Sin embargo, cada uno de nosotros podemos salir de los límites de nuestra individualidad, a través de la alteridad: por ejemplo, a través de las relaciones sociales de amor y de amistad. En la medida en que compartes tu vida con otras personas, también eres más consciente de las necesidades ajenas y también, de que es importante hacer sacrificios en base al bienestar ajeno. Ninguna relación de amor estable se mantiene en el tiempo si no es por la generosidad de él y de ella. El sacrificio únicamente, implica aprender a renunciar. ¿Cómo limitar el egoísmo?

En primer lugar, aparcando la actitud negativa de la queja para dar paso a la iniciativa. Por otro lado, también es indispensable ser observador: mirar el mundo que nos rodea para poder valorar lo que tenemos. Analizar las propias consecuencias del egoísmo también es una buena terapia para poner unos límites: causa insatisfacción crónica, frustración, enfado con uno mismo y con los demás, miedo… Por ello, es mejor ir cultivando la amistad para tener la posición adecuada en el mundo y mejorar la calidad de las relaciones interpersonales.

El egoismo también se va limitando a base de hacer pequeños esfuerzos. Por ejemplo, aprendiendo a ceder. Puede que hayas quedado con alguien para hacer un plan que no te gusta demasiado, pero en ese caso, olvídate de eso y céntrate simplemente, en lo bien que te hace sentir saber que estás haciendo algo que al otro le hace feliz.