Cómo lograr el cambio interior
Queremos cambiar algo de nosotros mismos que no nos gusta, es más, sabemos que, además de quererlo, debemos hacerlo porque ello supondrá muchos beneficios para nosotros, ya sea nuestra autoestima por sentirnos capaces de lograr aquello que queremos lograr, nuestro bienestar económico si lo que queremos es ahorrar o dejar de gastar, nuestra salud si queremos perder peso o dejar de fumar o nuestro desarrollo profesional, si lo que queremos es decidirnos de una vez por todas a realizar ese curso que nos permitirá ascender en la empresa.

Pero, incluso sabiendo todo esto, no logramos ese cambio. Lo intentamos y fracasamos, es más, cuando lo intentamos, parece que se intensifica la conducta especialmente contraria a aquella que queremos cambiar. Esto se produce porque, aunque en nuestra cabeza sabemos que queremos ese cambio, es decir, en nuestra parte intelectual, este sentimiento no ha llegado a nuestra parte emocional, es decir, no hemos logrado aún el cambio interior.

El cambio interior es tan importante, que, mientras no lo logremos, nos será imposible cambiar aquello que queremos. Nuestro cerebro sólo procesa nuestra parte consciente, el hecho de querer el cambio, pero son muchos los sentimientos y emociones inconscientes que quedan ocultos para nosotros mismos y que no saldrán a la luz hasta que no logremos ese cambio interior.

Para ello, tenemos que ver qué ese lo que realmente nos mueve a mantener un hábito dañino o incómodo para nosotros. Puede que nunca nos matriculemos en ese curso de formación porque, en el fondo, no nos creemos capaces de optar a un puesto superior o nos dé miedo fracasar. Puede que no logremos ahorrar porque gastar dinero nos compensa de otras carencias emocionales a las que no queremos prestar atención.

Sólo cuando todo ello salga a luz, cuando seamos completamente sinceros para con nosotros mismos, podremos realizar ese cambio interior que tanto ansiamos.