Cómo matar el ego
La autoestima no tiene nada que ver con el ego: el ego te hace perder la perspectiva de lo realmente importante, te roba la paz, te lleva por el camino de la soberbia y de la vanidad porque desde esa óptica, nada es suficiente. Cortar las cadenas del ego es abrir la puerta de la libertad: no tienes que aparentar nada ante los demás, no tienes que medir tu valor por tus éxitos, ni tampoco tienes que compararte con alguien externo.

Adiós al ego

Para decir adiós al ego, en primer lugar, es indispeensable tomar conciencia de los beneficios negativos que reporta. Estos beneficios negativos son más visibles a largo plazo. Por ejemplo, existen personas que después de una discusión, no dan su brazo a torcer, no piden perdón y tarde o temprano, se sienten solas porque se dan cuenta de que han perdido a alguien importante.

El ego pesa demasiado sobre la espalda, por ello, es importante aparcar esa piedra a un lado del camino para poder seguir avanzando.

Cómo matar el ego

Cómo ser más humilde

En las conversaciones en grupo, intenta hablar menos de ti y escuchar más a los demás. Te enriqueces mucho más al llevarte muy buenas experiencias a casa, otras historias y otros puntos de vista que te hacen salir de tu forma de ver el mundo, por ello, luego saboreas más ese rencuentro contigo mismo.

Asume las críticas, incluso, cuando no te gusten. Intenta aprender algo de ellas, pero no respondas a una crítica con un ataque personal: ¿De qué te defiendes?

Libera tus sentimientos a través de la poesía, del arte, del deporte, en la conversación con los amigos… En la medida en que encuentras espacios en los que ser tú cien por cien en el día a día, también te das cuenta de que no quieres renunciar a ese gran placer de dejar de ser tú.