Cómo minimizar una preocupación
Las preocupaciones son como un callejón sin salida: la persona puede permanecer quieta en ellas, a pesar de que no está en su mano resolver el tema a corto plazo. En la vida real, cuando vas caminando por la calle y vas a parar a un callejón, lo que haces es retroceder y buscar otra salida. Pues bien, en el laberinto mental que se forma cuando una persona piensa hasta el agotamiento en un tema en concreto, conviene hacer lo mismo: parar, pensar y buscar otra salida.

Cómo minimizar el problema

Una persona puede maximizar el conflicto a través de la actitud cuando pensar demasiado te lleva a la obsesión. En cambio, una persona también puede minimizar su preocupación cuando pone de su parte: intenta estar ocupada en algo que requiera de tu atención inmediata, haz planes para salir de casa y respirar aire puro, algo tan sencillo como salir a pasear puede ser suficiente, habla con otras personas e interésate por sus vidas. Te darás cuenta de que todo el mundo tiene preocupaciones y eso te ayuda a relativizar.

Del mismo modo, practicar la solidaridad de ayudar a los demás es buena porque en el tiempo de voluntariado, te olvidas por completo de ti mismo y te centras de verdad en los demás. El bien que aportas, te da fuerza y te genera el optimismo que necesitas para vivir.

Cómo minimizar una preocupación

Sonríe

Aunque te cuesta hacerlo, sonríe. Una sonrisa es terapéutica porque te ayuda a sentirte mejor contigo mismo de una forma casi inmediata.

Pide ayuda

Cuando una preocupación te desborde pide ayuda y no te guardes todo para ti porque necesitas contar con un amigo que te ayuda a sobrellevar mejor esa carga. Cuando por fin, cuentas algo que te está haciendo daño por dentro, te liberas, y recuperas la sensación de calma que habías perdido.