Cómo mirar dentro de uno mismo
Mirar dentro de uno mismo no es nada sencillo, ni siquiera lo es muchas veces, ver tu imagen en un espejo o en un video. Y es que, de normal, ante este tipo de situación frecuente en la vida, te sientes extraño, no reconoces tu voz, ni tu forma de caminar. Es lógico, cuando vamos por la calle, vemos a los demás, sin embargo, no nos vemos a nosotros mismos.

Es decir, estamos más centrados en la exterioridad que en la interioridad de cada uno. Por ello, todavía implica un esfuerzo mayor el autoconocimiento en tanto que hablamos de realidades que no se ven pero que se sienten. Por ello, es importante hacer un examen interior de una forma regular para no ir acumulando asuntos pendientes. En general, el primer paso es escuchar las emociones.

Por ejemplo, analizar la razón de ser de un momento de ira, saber qué pasa detrás de una situación de tristeza o por qué te dolió algo que te dijo tu pareja. Se trata de dar importancia a las cosas que la tienen para poder avanzar desde un punto de vista emocional. El oráculo de Delfos expresó esta frase mágica que puede ser la base de buena parte de la psicología: Conócete a ti mismo.

Ya que sólo así podrás conocer a los demás, saber cómo son, potenciar la empatía y mejorar las habilidades sociales. En la medida en que sabes cómo eres también tienes mucho más claro que quieres, dónde quieres llegar, qué cosas te gustan y cuáles deseas evitar. La vida es una aventura que merece la pena. Pero la calidad de la vida aumenta cuando te tomas el tiempo y la molestia de cultivar tu belleza interior, esa que no muere con el paso de los años sino que aumenta. El conocimiento no termina nunca, sencillamente, porque como personas también estamos cambiando constantemente a lo largo de los años.