Cómo mirarte en el espejo con buenos ojos
Existen personas que no desaprovechan la mínima ocasión a la hora de ver su imagen reflejada en el espejo. No sólo se miran en los espejos de casa, sino también, en el reflejo del cristal de los escaparates de la tienda o de los coches de la calle. En cierto modo, existen personas que están enganchadas a su propia imagen y aunque este gesto, pudiera denotar vanidad, la realidad es que refleja falta de autoestima e inseguridad. Por ello, como todo gesto que se repite de una forma obsesiva conviene tener cuidado para no terminar enganchado al más puro estilo del mito de Narciso, a la propia imagen.

Sin embargo, la realidad es que la imagen que uno ve en el espejo también es síntoma de una buena o de una mala relación con uno mismo. Es decir, puede darse la situación contraria: la de quienes evitan a toda costa mirarse en el espejo porque dicha imagen les hiere, y les resulta incómoda. ¿Por qué se produce este dolor? En primer lugar, porque el sujeto no acepta su propio cuerpo y se fija, únicamente, en su defectos.

Por ello, cada mañana, cuando te mires en el espejo, intenta sonreírte a ti mismo porque tienes por delante un nuevo día que vivir. Y también, tienes que tratar con cariño a ese alter ego porque es tu mejor amigo. La persona que va a convivir contigo siempre, y todo pensamiento negativo que tienes sobre tu propia imagen te daña a ti. Te hace sentir peor y no te ayuda a vivir mejor.

No te obsesiones con ser la persona más guapa del mundo, al más puro estilo de la madrastra de Blancanieves, simplemente, intenta ser tú mismo y quererte con todas las consecuencias. Si tú no lo haces, es difícil que otras personas lo hagan.