Cómo motivarte a ti mismo
Cuando nos hacemos un propósito, sea el que sea, estamos muy motivados. Nos sentimos capaces de hacer todo lo necesario para llevarlo a cabo y nos vemos como si ya lo hubiéramos conseguido. Comenzamos con mucha ilusión y empuje pero, poco a poco, según pasa el tiempo y aparecen los primeros obstáculos y dificultades, cuando las cosas comienzan a no ser tan fáciles, vamos dejando de lado nuestros propósitos hasta el día que los olvidamos totalmente.

Esto es algo que nos ocurre a todos pero ¿por qué entonces unas personas consiguen sus propósitos y otras no? Porque las primeras saben cómo motivarse a sí mismas y mantener dicha motivación durante todo el tiempo necesario hasta lograr lo que se han propuesto.

Para lograr esto, lo primero que debemos eliminar es la falta de confianza. Si no confiamos en que somos capaces de lograr nuestros objetivos, nunca lo haremos. La falta de confianza suele venir dada por pensamientos negativos, aquellos que nos recuerdan todas esas veces que lo hemos intentado y hemos fracasado, lo que mina nuestra autoconfianza, llevándonos directos hacia el fracaso.
Para superar esto debemos centrarnos en todas las cosas que sí hemos logrado a lo largo de nuestra vida.

Recordar cómo lo hemos hecho, cómo luchamos por ellas y las conseguimos. De ese modo, nos centraremos en nuestras capacidades y no en nuestras debilidades, y nos demostraremos a nosotros mismos que somos capaces del éxito, ya que muchas veces tendemos a minimizar nuestras conquistas y a maximizar nuestras derrotas.

Define tu objetivo con claridad y traza una estrategia para cada día o cada semana, lo que quieres hacer para conseguir tu objetivo. Debe ser un objetivo asequible para ese plazo de tiempo y que te impulse hacia el siguiente, como un escalón lleva al siguiente.