Cómo practicar la introspección en verano
El verano aporta unas condiciones para el autoconocimiento personal que son muy propicias para mirar dentro de uno mismo y avanzar. El descanso, la libertad de horarios, la ausencia de problemas de trabajo se convierten en un buen escenario de bienestar físico y mental.

Vivir sin reloj

La presión de vivir durante todo el año con el reloj a cuestas es agotadora. Por ello, en verano conviene romper el ritmo, olvidar la agenda de actividades y vivir al compás de ese otro reloj más importante: el corazón emocional. Siente sus latidos, escucha tus emociones e intenta retener en tus retinas la belleza de cada instante.

La vida en el pueblo

La vida en el pueblo ofrece unas posibilidades de relax que son muy importantes para mirar dentro de ti. Lo importante del verano es improvisar la rutina conforme se va presentando. Camina por la orilla del río, disfruta de una buena lectura, refuerza los planes al aire libre en pleno contacto con el aire puro.

Las noches de verano son especialmente bonitas en los pueblos. No pierdas la ocasión de contemplar el cielo y mirar las estrellas porque este gesto resulta muy relajante.

Cómo practicar la introspección en verano

Disfruta de tu casa

Una casa es un lugar lleno de vida gracias a las personas que habitan ese hogar. En vacaciones de verano, tienes más opciones que nunca de disfrutar mucho más del descanso de estar en casa, dormir durante más tiempo, cocinar sin prisas y recibir visitas.

Como en casa no se está en ningún sitio, por ello, disfruta de tu relax. Toma fuerzas para reponerte de los golpes de la vida, del cansancio acumulado a lo largo del año y de las demás heridas que son inherentes a la ley del tiempo.

Visualiza tu vida a partir del próximo mes de septiembre: ¿Qué cosas te gustaría mantener y qué cosas te gustaría cambiar en tu rutina?