Cómo protegerte del contagio de las emociones negativas
Las emociones también se transmiten. Solo tienes que pensar en lo bien que te sientes cuando has compartido una tarde con un grupo de amigos divertidos. Vuelves a casa renovado de ilusiones. En cambio, tras pasar varias horas con una persona que está muy triste puedes vivir el sentimiento contrario. Es decir, la tristeza ajena también puede atraparte si no te proteges. ¿Cómo evitar que eso suceda?

Marca distancia

Marca distancia a nivel emocional porque para poder ayudar a alguien que no se encuentra en un buen momento tienes que estar fuerte y seguro de ti mismo. De lo contrario, si te hundes con él, entonces, el problema es doble. No hagas tuyos los problemas ajenos, es decir, acompaña al otro pero sin fusionarte con él. No sois dos en uno sino dos personas independientes.

Por otra parte, es importante que más allá de quedar con gente y tener una red de relaciones sociales, te dediques tiempo a ti mismo y disfrutes del placer de estar solo. Esta es la forma más saludable de tener un buen protector emocional.

Es básico que no asumas el rol de salvador de nadie. El salvador se alimenta de la tristeza de la víctima para sentirse valioso pero en algún momento, la situación se vuelve en su contra. Por tanto, más allá de la situación que viva un amigo, recuerda que la tristeza no le hace ser inferior. Las relaciones siempre se basan en la igualdad.

Cómo protegerte del contagio de las emociones negativas

Busca tus propios recursos

Haz uso de aquellos recursos que a ti te ayudan y te hacen sentir bien. Aquello que es válido para alguien no tiene por qué serlo para otro. Escuchar música, caminar, dejar la mente en blanco o llamar por teléfono a una persona querida son recursos de ayuda emocional para recuperarte.